MASOTERAPIA CHINA
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masoterapia china
La China milenaria enseña que cuerpo y Naturaleza constituyen la comunidad de la <parte> con el <todo>. Sus leyes rigen el conjunto de las relaciones universales a través de las fuerzas denominadas <yin> y <yang>. Ellas designan la bipolaridad con que la inteligencia humana es capaz de ordenar el mundo: bajo-alto, abajo-arriba, norte-sur, oriente-occidente, frío-caliente, femenino-masculino, mujer-hombre, mal-bien, etc.
A partir de esta base teórica surgen distintas ramificaciones médicas, entre ellas el masaje chino. Como se puede apreciar, nos encontramos ante una disciplina enfocada hacia la salud del ser humano inscrito en su medio, probada desde la más remota antigüedad.
La Masoterapia china posee diversas técnicas manuales dirigidas a necesidad por el terapeuta, quien ha de conocer la anatomía energética, dependiente de los meridianos que conducen y distribuyen la energía total del cuerpo, sus puntos y su aplicación.
Que es un masaje?
La condición fundamental del masaje es el contacto. No se trata, sin embargo, de una manipulación rutinaria del cuerpo. Consiste ante todo en la observación y escucha de los síntomas que acompañan a cada persona en su presente particular, en la comprensión de su conflicto anímico o físico situados en la existencia diaria y en su adecuado tratamiento. En suma, el masaje es un contacto sanador.
Necesidad del masaje
Tanto la cultura como el individuo pueden muy bien reconocerse a través de las formas, lenguajes y costumbres que manifiestan, con el cuerpo y como <cuerpo>, las actitudes y reacciones con que abordamos el placer y la dolencia.
Más que un conjunto de signos y de síntomas opuestos a nuestro anhelo de bienestar, el sufrimiento es la voz por excelencia de una cultura enferma. Por desgracia, el malestar psicofísico que a partir de sí misma denuncia la enfermedad se refuerza con enfoques curativos que pretenden la supresión del dolor a cualquier precio, dirección equívoca, pues, a cualquier precio, el dolor acallado se hará escuchar.
El miedo, la ansiedad, la tristeza, la rabia, la exaltación, la angustia, el nerviosismo, la depresión, cuando se vuelven consuetudinarios, tienen su raíz no sólo en la cotidianidad, sino también en la vulnerabilidad del sistema energético sutil. La desatención a estas perturbaciones emocionales producirá con el tiempo la enfermedad del cuerpo físico.
Para la Medicina Tradicional China, la prevención es lo primordial; la curación lo secundario.


¿Cómo actuamos?
Cada individuo es lo que la historia total de la humanidad ha acumulado en el cuerpo particular de una mujer o de un hombre en un momento específico del tiempo. Ninguno de nosotros es la excepción. La Naturaleza nos ha concebido como cuerpo; la cultura ha engendrado una mente compuesta de creencias, certezas, ideas, prejuicios, valores y fines. Así como la Tierra es ahora un planeta enfermo a causa de la sola y única acción humana equivocada, nuestro cuerpo padece los estragos de mil modos de pensamiento y acción enfermos a través de los siglos.
Una sugerencia
El mundo y sus conflictos están, por lo general, fuera de nuestro alcance directo. Por mucho que lamentemos las trágicas situaciones que a diario acontecen, nuestra acción, en la mayoría de los casos, está restringida al mínimo. ¿Por qué, pues, no actuar dentro de ese mínimo, pero con la responsabilidad con que desearíamos ver afrontados los problemas del mundo? Nadie puede coartar esa libertad si la tarea de vivir consiste en asumir la existencia del cuerpo, con todo lo que la integra, como un sentido de vida. Somos la parte del mundo que nos ha sido directamente encomendada, y hasta hoy nos hemos mantenido por fuera de ella, esperando que otros nos digan qué hacer.
¿Cómo puede ayudar el masaje terapéutico?
Tal y como hemos explicado, el cuerpo es un microcosmos dentro del cosmos. Al trabajo que busca la armonía del sistema energético sutil, nuestra terapia añade el uso de la palabra hablada. No es obligación que el paciente hable dentro de la sesión de trabajo; sin embargo, nada mejor que aprovechar la oportunidad para que nuestro más profundo deseo, ese que el cuerpo oculta bajo montañas de prohibición, resuene en la atmósfera de escucha sin prejuicios que ha de propiciar el terapeuta. La capacidad de nombrar lo que nos acontece depende del acto de sinceridad con que cada quien desciende a sus profundidades para responder al “no sé” con que a menudo evadimos eso que nos habita. ¿Cuántas dolencias físicas y mentales no son, en el fondo, la voz amordazada de una alegría de vivir que la mente, por sí sola, es incapaz de crear?
Cada uno de nosotros es un hilo en la red, un vaso en la esponja de la Tierra. Que el hilo sea reparado, que el vaso comunique cuanto contiene. Nuestro cuerpo es ese hilo, ese vaso.

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Cel: 3052273870- escrivano@yahoo.es Carlos Diego Quiros Giraldo (masoterapia china)